El nuevo REM del Banco Central entrega un mensaje paradójico respecto de las expectativas sobre el dólar oficial. Por un lado, los analistas de la city bajaron sus pronósticos para el final de este año, sugiriendo que anticipan una evolución más controlada del tipo de cambio en el corto plazo. Este recorte de estimaciones indica cierta confianza en la capacidad de sostener la estabilidad cambiaria durante los próximos meses.
Por otro lado, esa tranquilidad desaparece cuando se observan las proyecciones de mediano plazo. Para 2027, los mismos expertos elevaron de manera considerable sus estimaciones, esperando que el dólar suba por encima de la inflación proyectada. La magnitud del incremento anticipado representa una diferencia notable respecto de la visión más moderada del corto plazo.
La llave para entender esta divergencia se encuentra en el calendario político. Las elecciones presidenciales están programadas para octubre de 2027, un evento que genera incertidumbre y afecta las proyecciones económicas. Los analistas traducen este factor político en mayores depreciaciones esperadas del peso para el período electoral.
El concepto de «dólar electoral» sintetiza esta dinámica: históricamente, los años con comicios presidenciales han exhibido presiones más intensas sobre el tipo de cambio oficial. La city asume que 2027 seguirá este patrón, justificando las estimaciones más pesimistas para ese período.
Este movimiento en las expectativas revela cómo el mercado financiero valúa el riesgo político. Mientras que para los meses próximos existe una visión relativamente optimista, para el año que incluye las presidenciales prevalece una actitud más defensiva. Los números del REM reflejan esta evaluación bifurcada del futuro de la moneda nacional frente al dólar.
Imagen: https://kaboompics.com/ / Pexels – Con informacion de Ámbito





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