Los datos oficiales muestran una suba en Argentina desde 2022: en 2024 se registraron 3.614 muertes por suicidio. Especialistas y organismos internacionales coinciden en que no puede atribuirse a una única causa económica, política o social, sino a la combinación de factores psicológicos, familiares, biológicos, culturales y ambientales. Salud mental, vínculos y adole…

La adolescencia aparece como uno de los principales focos de prevención: el 95% de los chicos argentinos de 9 a 17 años ya tiene celular propio y el entorno digital puede potenciar problemas como aislamiento, falta de sueño, ciberacoso o comparación social. La evidencia, sin embargo, no demuestra que el celular por sí solo cause suicidios y señala a la familia, la escuela y los vínculos presenciales como factores centrales de protección.

El aumento de los suicidios en Argentina volvió a poner en discusión cuáles son las causas detrás del fenómeno y, sobre todo, qué herramientas pueden servir para prevenirlo. Para María Fernanda Azcoitía, psicóloga y directora del Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires, cualquier explicación que intente reducirlo a un único motivo parte de una premisa equivocada.

En una entrevista con Infobae en Vivo, Azcoitía fue categórica: “El suicidio siempre es multicausal, nunca hay una sola razón”. La especialista explicó que detrás de cada caso puede existir una combinación diferente de factores psicológicos, familiares, relacionales y biológicos. infobae

“Nunca hay una sola razón”

Azcoitía cuestionó especialmente las explicaciones que buscan atribuir una muerte a un solo episodio: una separación, un problema escolar, una dificultad económica o una determinada situación política.

Según explicó, esos acontecimientos pueden formar parte del contexto de una persona, pero no alcanzan por sí solos para explicar una conducta suicida.

“Una persona no se suicida exclusivamente por una cuestión económica, sino que hay todo un contexto”.

La directora del CAS definió el suicidio como “un fenómeno muy complejo” y remarcó que la prevención requiere mirar a cada persona en su conjunto y no buscar relaciones automáticas entre un hecho puntual y el desenlace. infobae

Ese enfoque coincide con el material analizado sobre el fenómeno: la OMS reconoce la interacción de factores sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales, por lo que las explicaciones únicas resultan insuficientes.

Una tendencia que también preocupa afuera de Argentina

Azcoitía también ubicó el fenómeno dentro de un contexto internacional. En su entrevista sostuvo que existen tendencias preocupantes tanto en Argentina como en otros países, aunque los datos globales muestran evoluciones diferentes según cada región.

Ese matiz es importante: la tasa mundial de suicidio estandarizada por edad bajó alrededor de 35% entre 2000 y 2021, mientras que en las Américas aumentó 17% durante ese período. Por eso, el fenómeno es global, pero no evoluciona igual en todos los lugares.

En Argentina, las estadísticas vitales muestran una tendencia ascendente desde 2022. Durante 2024 se registraron 3.614 muertes por suicidio, con una tasa de 7,8 cada 100.000 habitantes.

El efecto de la pandemia y el aislamiento

Uno de los factores que Azcoitía destacó fue el impacto que tuvo la pandemia sobre adolescentes y jóvenes.

La interrupción de las clases presenciales y de la socialización afectó particularmente a quienes estaban comenzando o atravesando la escuela secundaria. La especialista señaló que el aislamiento produjo consecuencias importantes y que el regreso posterior a la vida presencial también resultó complejo para algunos chicos. infobae

Para adolescentes con dificultades para relacionarse, timidez, inhibiciones o experiencias de bullying, permanecer alejados de los espacios sociales podía incluso resultar temporalmente menos exigente.

El problema apareció cuando hubo que volver a enfrentarse con esas situaciones.

Azcoitía explicó que el retorno obligó a muchos jóvenes a desarrollar herramientas personales y sociales que todavía no habían construido plenamente. infobae

Qué señales pueden advertir familiares y amigos

La especialista también puso el foco en las señales de alerta.

No existe una conducta única que permita anticipar todos los casos. Sin embargo, pidió observar principalmente cambios bruscos respecto de la forma habitual de comportarse de una persona.

Un adolescente que siempre fue sociable y repentinamente comienza a aislarse puede requerir atención. Lo mismo ocurre a la inversa: alguien habitualmente retraído que empieza a tener comportamientos muy distintos a los habituales. infobae

Azcoitía aclaró que encerrarse o querer pasar tiempo solo no constituye necesariamente una señal de riesgo, porque también forma parte de la adolescencia. Lo importante es advertir el cambio respecto del comportamiento previo.

En adultos jóvenes que viven solos, agregó, muchas veces son los amigos, compañeros de trabajo o personas del entorno quienes primero pueden detectar esas modificaciones.

“El suicidio siempre es un proceso”

Otro punto central de la entrevista fue la idea de que generalmente existe un proceso previo que puede abrir oportunidades de intervención.

Azcoitía sostuvo que el suicidio no suele aparecer de un instante para otro, sino que se desarrolla a lo largo del tiempo. Y justamente durante ese recorrido pueden aparecer momentos para acercarse, preguntar qué ocurre y ofrecer compañía. infobae

Por eso, la prevención no queda únicamente en manos de psicólogos o psiquiatras.

Familiares, amigos, docentes, compañeros de trabajo y otros vínculos cotidianos pueden cumplir un rol importante al detectar cambios y habilitar espacios de conversación.

Redes sociales: evitar una explicación automática

Azcoitía incluyó entre los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad el uso de las redes como prácticamente única forma de comunicación, junto con las adicciones, el bullying, los abusos, los trastornos alimentarios y los conflictos familiares.

Pero evitó presentar a las plataformas como una causa automática.

La especialista sostuvo que no hay que demonizar las redes sociales, sino observar qué tipo de uso hace cada persona y cuál es su situación previa. En alguien vulnerable, el uso problemático puede profundizar el aislamiento o desplazar vínculos presenciales. infobae

La evidencia disponible va en la misma dirección: el tiempo de pantalla, por sí solo, no permite establecer causalidad. En cambio, existen asociaciones más sólidas con el ciberacoso, el abuso online, el uso compulsivo, la pérdida de sueño y la exposición a contenidos dañinos.

En Argentina, el 95% de los chicos de entre 9 y 17 años tiene celular propio, y el primer dispositivo suele llegar entre los 9 y los 10 años.

El poder de un vínculo cercano

Uno de los pasajes más concretos de la entrevista surgió cuando Azcoitía recordó el testimonio de un estudiante.

El joven le había contado que tenía un compañero con el que ni siquiera mantenía una amistad cercana, pero que todos los días lo saludaba y le preguntaba cómo estaba.

El efecto de ese gesto quedó sintetizado en una frase: “Con él dejé de ser invisible”. infobae

Para Azcoitía, ese ejemplo muestra por qué la prevención también pasa por cuestiones muy elementales: estar disponible, registrar al otro y construir espacios donde alguien pueda hablar sin sentirse juzgado.

Escuchar cuando el adolescente decide hablar

La directora del CAS remarcó además que muchas veces los adolescentes no expresan lo que les pasa en el momento en que sus padres o adultos responsables están preparados para escucharlos.

Hablan cuando pueden.

Por eso recomendó aprovechar esos momentos y evitar postergar la conversación. La escucha, sostuvo, no necesita necesariamente comenzar con una intervención profesional: muchas veces el primer paso aparece dentro del entorno cercano. infobae

La idea central de su planteo puede resumirse en tres acciones: hablar, comunicarse y escuchar.

De buscar culpables a fortalecer la prevención

El abordaje que propone Azcoitía se aleja así de las explicaciones lineales.

Una dificultad económica puede influir. También una ruptura afectiva, el aislamiento, el bullying, problemas familiares, trastornos de salud mental o el uso problemático de redes. Pero ninguno de esos elementos permite explicar todos los casos por sí mismo.

La prevención, entonces, requiere observar la combinación de vulnerabilidades y fortalecer los factores protectores: vínculos familiares, amistades, escuela, comunidad, detección temprana y acceso a atención profesional.

Como sintetizó Azcoitía en su entrevista con Infobae: “El suicidio siempre es multicausal”. infobae

Fuentes

Infobae — entrevista a María Fernanda Azcoitía, directora del Centro de Asistencia al Suicida, 7 de septiembre de 2026. Ver entrevista y nota completa

Documento de trabajo Suicidio como fenómeno multicausal — recopilación de especialistas y evidencia internacional.

Documento Salud mental, vínculos y adolescencia en la era digital — estadísticas argentinas, evidencia sobre adolescencia, pantallas y factores protectores.

Si una persona atraviesa una crisis o existe riesgo inmediato, la Línea Nacional de Salud Mental 0800-999-0091 brinda atención gratuita las 24 horas.

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