Luego de que tanto indicadores oficiales como privados registraran una reducción en los precios de la carne durante julio, especialistas del sector sostienen que agosto y septiembre transcurrirían sin presiones alcistas significativas. Sin embargo, la proximidad de las festividades de fin de año podría modificar este escenario.
El factor más relevante en esta ecuación sigue siendo el comportamiento del precio de la hacienda. Su movimiento explica en gran medida el amesetamiento observado recientemente en los valores que finalmente llegan al consumidor en los comercios minoristas.
Los analistas consultados manejan un escenario conservador para los próximos sesenta días. Las proyecciones indican que la tendencia de julio, marcada por la estabilización, se mantendría sin cambios bruscos. Esta perspectiva representa un alivio relativo en un contexto donde los precios de múltiples rubros han estado sometidos a tensiones inflacionarias.
No obstante, a medida que se acerque la segunda mitad de octubre y se adentre en noviembre y diciembre, la situación podría transformarse. Las fechas cercanas a las celebraciones de fin de año generan tradicionalmente una demanda adicional que incide directamente en los precios. Los expertos advierten que en ese período es probable observar un repunte en los valores.
Este análisis bifurcado —estabilidad a corto plazo y posibles subas más adelante— refleja cómo la carne mantiene su carácter de producto sensible en la economía doméstica. Productores, frigoríficos y comerciantes están atentos a cómo se desarrollen estos próximos meses. Los costos de producción, la demanda interna y externa, y la dinámica estacional serán elementos determinantes en la evolución final de los precios que verá el consumidor.
Imagen: Nermal kumar / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural






Deja un comentario