El problema era evidente para cualquier ganadero formoseño: no había contratistas forrajeros en la provincia. Hace más de diez años, los hermanos Hubeli vivían esta realidad como productores propios y la veían afectar a numerosos colegas del sector.

La única alternativa disponible era esperar a que máquinas picadoras llegaran desde provincias del sur una vez que finalizaban sus compromisos en otras zonas. Esta dependencia generaba incertidumbre, demoras y complicaciones operativas para todo productor ganadero que necesitara elaborar silaje.

Enfrentados a esta situación, los Hubeli tomaron la iniciativa. Decidieron pasar de la queja a la acción y se lanzaron como contratistas forrajeros, ofreciendo un servicio que la provincia demandaba pero no tenía satisfecho localmente.

Años de trabajo y dedicación los posicionaron como los únicos contratistas forrajeros con base permanente en Formosa. Su trayectoria comercial fue construyendo una reputación sólida entre los ganaderos, quienes ahora encuentran en ellos una solución confiable y cercana.

La transformación fue significativa. Los productores ya no dependen de máquinas que llegan desde el sur en tiempos indefinidos. Con los Hubeli operando localmente, pueden coordinar sus necesidades de silaje con mayor flexibilidad y planificación segura.

Esta historia de emprendimiento rural ejemplifica cómo la capacidad de identificar vacíos en el mercado y actuar sobre ellos genera oportunidades de negocio rentables. Los hermanos Hubeli no solo resolvieron su propio problema; crearon una solución que fortaleció toda la actividad ganadera en Formosa.

Imagen: Wolfgang Weiser / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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