En un operativo conjunto entre fuerzas policiales y organismos de control sanitario, se incautó una cantidad masiva de mercadería no apta para el consumo humano.
Un duro golpe a la comercialización ilegal de alimentos se concretó en la provincia tras una denuncia anónima que alertaba sobre olores nauseabundos en un predio rural. Se confirmó que secuestraron casi 4 toneladas de carne en mal estado de un frigorifico clandestino de Mendoza, el cual no contaba con ningún tipo de habilitación municipal ni provincial para el procesamiento de productos animales. Los inspectores de ganadería y salubridad detectaron que la mercadería se encontraba sin cadena de frío, en contacto con el suelo y rodeada de plagas, lo que representaba un riesgo inminente para la salud pública. La carne estaba siendo preparada para ser distribuida en carnicerías de barrio y establecimientos gastronómicos de bajo costo de la zona metropolitana. Durante el procedimiento se detuvo a tres personas que se encontraban realizando tareas de desposte sin ningún tipo de indumentaria reglamentaria ni controles sanitarios básicos. Toda la mercadería incautada fue trasladada de inmediato para su posterior destrucción en digestores autorizados, evitando así su ingreso al mercado de consumo. La justicia ha iniciado acciones penales contra los propietarios del predio por delitos contra la salud pública y estafa alimentaria. Se sospecha que este lugar formaba parte de una red de faena ilegal que operaba durante las horas de la noche para evadir los controles de ruta. Este operativo resalta la necesidad de que los consumidores verifiquen la procedencia de los productos que adquieren para evitar enfermedades de origen bromatológico.





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