Se trata de un impuesto del 2% que se aplicará en Cañuelas, Ramallo y Coronel Suárez desde 2026. La recaudación saldrá del bolsillo de los conductores, quienes pagarán ese valor cada vez que carguen nafta o GNC en esos distritos.

A partir de 2026, la carga impositiva sobre los automovilistas aumentará en al menos tres distritos de la provincia de Buenos Aires. Los gobiernos municipales de Cañuelas, Ramallo y Coronel Suárez, todos bajo gestión del peronismo, decidieron avanzar con la implementación de una «tasa vial» que aplicará un recargo del 2% sobre el precio final de los combustibles líquidos y el GNC.

La medida impactará de lleno en el bolsillo de los consumidores cada vez que asistan al surtidor. Según lo aprobado por los Concejos Deliberantes locales, las estaciones de servicio actuarán como agentes de retención: al ticket por la carga de nafta o gasoil se le sumará este nuevo gravamen municipal, encareciendo el costo de llenar el tanque en comparación con distritos vecinos que no aplican este tributo.

La iniciativa forma parte de una estrategia de recaudación impulsada por los intendentes del PJ para engrosar las arcas locales. Bajo el argumento oficial de costear el mantenimiento de la traza urbana y los caminos rurales, la tasa traslada el costo de estas obras directamente a los usuarios de vehículos. Esto genera que no solo paguen los vecinos de dichas localidades, sino también turistas, transportistas y cualquier conductor que transite por estas zonas y necesite reabastecerse.

La creación de este tipo de tasas suele despertar fuertes críticas tanto de los usuarios como de las cámaras de expendedores de combustible, que denuncian una «doble imposición» tributaria, ya que los combustibles ya están gravados por impuestos nacionales coparticipables (como el ICL). Sin embargo, ante la necesidad de fondos frescos, las administraciones de Cañuelas, Ramallo y Coronel Suárez optaron por trasladar esta presión fiscal al precio de venta al público a partir del próximo año.

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