Estudios preliminares realizados en el santuario de Brasil indican que el animal presentaba un cuadro de salud severamente deteriorado, con múltiples enfermedades crónicas asociadas a décadas de cautiverio.

La muerte de Kenya, la elefanta africana que durante más de 40 años vivió en el ex Zoológico de Mendoza y que fue trasladada en julio de 2025 al Santuario de Elefantes de Brasil, volvió a poner en debate las consecuencias del cautiverio prolongado. El animal falleció el 16 de diciembre en el predio ubicado en el estado de Mato Grosso, donde recibía atención veterinaria permanente.

Según los primeros estudios post mortem difundidos por la Fundación Ele y el equipo veterinario del santuario, Kenya presentaba un estado de salud irreversible. Entre las principales afecciones detectadas se mencionan graves lesiones respiratorias, con daños pulmonares compatibles con una infección crónica avanzada, que podría estar vinculada a un cuadro de tuberculosis, aunque el diagnóstico definitivo depende de análisis específicos que aún están en proceso.

Los informes también detallaron un deterioro musculoesquelético severo, con artrosis avanzada, osteomielitis y pérdida de falanges en varias patas, lesiones asociadas a haber permanecido durante décadas sobre superficies inadecuadas y en espacios reducidos. Además, se identificaron quistes, úlceras y lesiones internas que evidencian un desgaste progresivo del organismo.

Desde el Gobierno de Mendoza señalaron que todavía resta conocer el resultado final de la necropsia para establecer con precisión la causa de muerte. En ese sentido, indicaron que por el momento solo existen hipótesis y presunciones, y que se aguardará la totalidad de los estudios clínicos antes de emitir una conclusión oficial sobre el fallecimiento de Kenya, que fue el último de los cuatro elefantes que habitaron el antiguo zoológico provincial.

Deja un comentario

Tendencias