La madrugada del pasado sábado, una bola de luz naranja y rojiza que transformó la noche en día por unos segundos sorprendió a San Juan, Mendoza y provincias aledañas. El astrónomo Eric González, del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, confirmó que el fenómeno fue un bólido —la versión más brillante de una estrella fugaz— y aclaró por qué se trató de un meteoro y no de un meteorito.
Meteoro vs. Meteorito: La Clave de la Desintegración
Según el análisis de imágenes y testimonios, González explicó que el objeto que surcó el cielo fue causado por un meteoro, un fragmento de roca o hielo que ingresó a la atmósfera terrestre a altísimas velocidades (entre 15.000 y 120.000 km/h).
¿Dónde fue a parar? El astrónomo indicó que el objeto se desintegró completamente al entrar en la atmósfera. «No hubo detección de impacto, por lo tanto, no hablamos de un meteorito», afirmó.
La Diferencia: La denominación técnica es crucial: se llama meteoro (o aerolito) mientras está en el cielo; solo se convierte en meteorito si logra llegar al suelo.
El Origen del Misterioso Brillo Rojo
El intenso color rojizo y la aparente lentitud del desplazamiento tienen una explicación científica relacionada con su interacción con la atmósfera:
Explosión Atmosférica: El meteoro choca con las moléculas de aire y «explota». La recombinación de esas moléculas genera un brillo rojo característico.
Tamaño Importante: El brillo rojizo, dominante sobre el color propio del objeto, sugiere que se trataba de un cuerpo de tamaño significativo, lo que explica por qué fue visible durante varios segundos y la intensidad con la que iluminó el cielo.
En conclusión, el experto enfatizó que se trató de un «espectáculo natural» inofensivo, producto de la desintegración total de un cuerpo celeste al ingresar a la atmósfera terrestre.






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